El ritual tampoco reaviva la tristeza ni fomenta la actitud de víctima. Respecto a hundirse ante la carga y el sufrimiento de los demás, el propio procedimiento impide que esto sea así El propósito del ritual es “reconciliarnos” y “limpiarnos” y esto sucede en el contexto de una comunidad que reconoce y comprende nuestra situación, porque cada uno de nosotros es único, y a la vez, los sentimientos son universales y compartidos por todos.
Algunas personas nos han preguntado si el ritual se asemeja a una sesión de terapia, o un “deshacerse en lágrimas”. A otras les preocupa que reavive la tristeza, fomente una actitud depresiva o los hunda en una depresión transitoria. Otras temen escuchar demasiado sufrimiento y llevarse con ellas “la carga y el sufrimiento de otros”
Nos gustaría aclarar que el ritual de agua se centra en crear un espacio no verbal para que el cuerpo y la psique expresen y liberen las emociones bloqueadas. No se trata pues de una sesión de terapia, donde se ofrecen “soluciones” a un “problema” puesto que no existe un “problema”: esa visión que nada tiene que ver con la dinámica de los rituales indígenas . Por otra parte, existen muchos modos de expresar y desbloquear las emociones, aparte de las lágrimas; cada uno encuentra el suyo sin tabúes ni censura.
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