Comunica, conecta, comparte

cadena de comicación

El 90% de las veces y con el 99% por ciento de las personas que conocemos, nos relacionamos de un modo superficial: hablamos del tiempo y de politica, contamos chiste y poco más. Con un grupo más selecto de amigos llegamos a hablar de nuestros problemas, a criticar y a culpar a menganito por lo que nos sucede, a ofrecer soluciones “listas para servir”, a quejarnos de la vida, o a alardear de ella.

Los “amigos” suelen ser amigos porque perciben el mundo de la misma manera que nosotros, así que sirven para reforzar nuestras creencias y percepción del mundo. Si tenemos en cuenta que una gran mayoría de nuestras relaciones tienen lugar en la arena de la mente paranoica (malentendidos y luchas de poder), los amigos son un alivio.

En momentos preciosos, se abre una grieta y con los “amigos” y otras personas llegamos a ver o a comunicarnos de forma más profunda, la chispa del afecto y la confianza tiran barreras y llegamos a otro nivel de conexión, a tocar la verdadera esencia de esa persona, y si bien son raros, dada su fuerza y poder, sirven de combustible para mantener muchos otros días de intercambios triviales y mecaánicos con esa persona, sin que se pierda esa conexion.

Esos momentos son raros y preciosos en la vida ordinaria, pero existen modos de hacerlos más frecuentes.

Un primer paso es aprender a escuchar sin permitir que los pensamientos internos nos desvien de lo que dice la otra persona, ni interprete lo que oye o busque una respuesta; escuchar en silencio y con atención absoluta; escuchar no solo a sus palabras, sino a su cuerpo y a sus vibraciones, sin prejuzgar…

Cuando dos personas logran hacer esto a la vez, entran en un espacio nuevo y diferente, donde la verdadera comunicación puede tener lugar… Es una estado alterado de concienca, con una sensación de casi de arrobamiento. En realidad, es my sencillo y no siempre hay que hacerlo con palabras. Pruébalo!

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